domingo, 1 de abril de 2012

killed by podcast III



Publicado originalmente en la revista 200 días en Sing-Sing


No es que sus zapatos fueran los más limpios, pero en su puntera
había colocado el grabado de una estrella policromada.
La juventud del doctor Freechman habia sido debatida en los reformatorios,
internados y hospitales psiquiátricos como ejemplo de apatía social.
En esos tiempos no había crédito al equívoco: la apatía era una disfunción
directamente relacionada con los trastornos psicólogicos propios
de la delincuencia gregaria, atribuida
a las bandas juveniles que actuaban en la periferia de las grandes ciudades
de Norte América.

1934 había sido un año penoso. Freechman había matado al hombre
que un año antes le había robado los zapatos,
quizá en un ataque de cólera al enterarse que esa estrella había terminado en el estercolero.

La psiquiatria moderna, con todo su catálogo ad-hoc de enfermedades mentales,
había sido incapaz de fundamentar sus motivaciones últimas
al perpetrar la puñalada.
Sin embargo, la enajenación sería el diagnóstico mayoritario
para un hombre que, en los quince años siguientes, sufriría tratamientos
de electroshock y friegas de agua helada.

1951 sería un año distinto para Freechman. Una mañana de octubre,
tras las exhaustivas preguntas del Tribunal,
adquiría su doctorado en Ciencias del Comportamiento
con una Tesis titulada “Motivaciones para el desahucio: voluntad de poder, libre albedrío y carácter en el hombre
moderno”, libro que no sólo ha llegado a convertirse
en un betseller, sino que ha sido catalogado
por cientos de especialistas como uno de los manuales fundacionales
de la psicología contemporánea.

Su encarcelamiento duraría 45 años.

 
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